El maltrato de los hijos a los progenitores

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El maltrato de los hijos a los progenitores
El alarmante aumento de menores denunciados por sus padres obliga a reflexionar sobre el modelo educativo.

Cada vez son más, en España, el número de denuncias de progenitores a sus hijos menores de edad por maltrato. Este delito de menores entre 12 y 18 años se ha multiplicado por ocho en los últimos cinco años. De hecho, este preocupante y alarmante crecimiento del maltrato familiar etiquetado de violencia filio-parental es el delito de menores que más aumenta.

Amenazas, gritos, insultos, hurtos, humillaciones, chantajes, agresiones,...son algunas de las conductas de los hijos que algunos progenitores tienen la incapacidad de manejar y, por consiguiente, tienen que recurrir a la justicia para resolver sus conflictos familiares, algo que conlleva en la mayoría de los casos un marcado sentimiento de culpa por haber llegado a la situación de denunciar a sus propios hijos, así como el no haber sabido frenar a tiempo estas conductas de «tiranía», pequeños dictadores que no aceptan un «no» por respuesta.

«El síndrome del emperador»
es la etiqueta que se utiliza para diagnosticar a estos menores que no atienden a normas, que ridiculizan y se comportan de modo agresivo con sus padres.

El psicólogo criminalista Vicente Garrido, en su libro «Los hijos de los tiranos», resalta el componente biológico y el carácter genético de este síndrome. Si bien, no explica por qué este síndrome sólo existe en los países desarrollados, y no en todos.

No hace falta saber psicología para comprobar que un niño malcriado y consentido puede llegar a convertirse en un auténtico tirano, tanto si tiene una predisposición genética como si no, y lo que cambia totalmente al ser humano es la educación.

¿No tendrá, más bien, el origen de estos graves problemas, en la mayoría de los casos, en la falta de límites de los primeros años, y que como fruto de estas carencias educativas y excesiva permisividad, tanto familiar como social, se conviertan cuando crecen en niños «difíciles de controlar» y, por tanto, sus padres se sientan desbordados y sin saber qué hacer con ellos, convirtiéndose entonces la convivencia familiar en un auténtico infierno (en el sentido estricto del término) en el que el menor busca la sensación de poder y dominio, utilizando la violencia? No debemos olvidar que los niños para encontrar sus límites van forzando los límites que les ponen los progenitores, y si no los encuentran, no los tendrán.

Para prevenir este «síndrome del emperador» deberían recuperarse los principios de autoridad paterna, materna y de la escuela, (autoridad que, en muchos casos, como el de la escuela, por ejemplo, es muy difícil de compaginar con las normas impuestas a los centros).

En contra de lo que pudiera parecer, el maltrato de los hijos a sus progenitores es un problema que se da en todo tipo de contextos, tanto en familias desestructuradas o marginadas como en las familias consideradas «normales» de clase media o media alta, en las que los niños han crecido con carencia de comunicación y abundancia de cosas materiales. En la mayoría de los casos, lo que ha determinado el infierno en el que la convivencia familiar se ha convertido, en estas familias, es que los padres no han puesto límites a las conductas de sus hijos, con una ausencia de educación, ya sea por comodidad, falta de tiempo o de herramientas educativas.

Fuente: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008111200_52_695533__Opinion-maltrato-hijos-progenitores

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