Denuncian a una residencia de ancianos por maltrato a una mujer, a la que casi tienen que amputar la pierna La Guardia Civil tuvo que intervenir al decir la responsable del centro que la mujer no saldría de allí salvo muerta

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GIJÓN, 21 Feb. (EUROPA PRESS)

Un vecino gijonés Germán Álvarez ha denunciado a una residencia de ancianos ubicada en el concejo de Villaviciosa por retención ilegal y por abandono de un incapaz, al impedirle sacar de allí a su hermana, a la que trataban despectivamente y no le prestaban la atención sanitaria necesaria, que conllevó que por poco tuvieran que amputarle la pierna por una herida mal curada y casi gangrenada.

En una entrevista concedida a Europa Press, el hombre, acompañado de su esposa, relató cómo tuvo que pedir la intervención de la Guardia Civil, el 3 de mayo de 2008, para poder sacar de la residencia a su hermana, al negarse la monja responsable del centro a dejarla marchar pese a haber firmado un documento en el que solicitaba voluntariamente el trasladarse a vivir con su familia. "Dijo que la que mandaba era ella y que de allí no iba a salir hasta que se muriera", señaló Álvarez.



 La historia se remonta a casi cuatro años atrás, cuando el denunciante se enteró de que su hermana estaba en esa residencia. Acompañado de su mujer, solía visitar a su hermana semanalmente. Ésta, que sufre una enfermedad mental por la que tiene diagnosticada un 69 por ciento de minusvalía, decía que las monjas no le escuchaban y se quejaba de fuertes dolores de una herida que tenía en la pierna, pero la directora le decía a su familia que la curación iba bien, que la pierna estaba perfecta.

Álvarez señaló que poco a poco se fueron enterando de lo que le estaba pasando a su hermana. "Un día cayó de la cama y nadie vino a levantarla, pasó toda la noche con el colchón encima hasta que la encontró la limpiadora", señaló. Esa circunstancia, y otros capítulos desagradables que iban escuchando, unido a que siempre había una monja que les vigilaba durante las visitas y a que no les dejaran sacar a su hermana de paseo, llevó a la familia a destapar la venda de la pierna.

Lo poco que vieron hizo que pusieran el caso en manos de un abogado para redactar un documento en el que ella decía que quería abandonar voluntariamente la residencia, apoyado por un informe de su médico que certificaba que si se mantenía el tratamiento podía vivir en casa de sus familiares.

Ninguno de los dos documentos sirvió a la directora de la residencia. "Su hermana está aquí en vida", le indicó la monja. Álvarez recordó cómo su hermana, a la que habían anunciado que la iban a sacar de allí, se quedó llorando. Sólo cuando llegó la Guardia Civil, según Álvarez, y tras comentar el agente que si no abrían --tocaron hasta cinco veces al timbre-- iba a llamar al cura, dejaron que la hermana abandonara la residencia.
Para cuando llegaron a casa, en Gijón, ya eran las 00.00 horas, por lo que no fue hasta el día siguiente, cuando su cuñada le fue a lavar la herida, cuando comprobó la gravedad de su estado.

"En urgencias en el hospital de Jove nos dijeron que no habían visto una herida de esa índole, que si pasan 15 días más le tienen que amputar la pierna", explicó el hermano de la víctima. Casi dos años más tarde, todavía siguen haciendo curas a la herida. "Cojea un poco y le van a quedar secuelas, le falta un trozo de pierna", apuntó.

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