Violencia: cuando ser mujer es riesgo

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En el 2009, más de 2.000 mujeres murieron violentamente en Centroamérica. La próxima Reunión de Presidentes del SICA debe asumir un compromiso real con la instalación de un mecanismo de seguimiento sobre esta pandemia.

“Asistimos en la región a una escalada de muertes violentas de mujeres, que alcanza niveles y características de pandemia. Las tasas en algunos países superan las diez mujeres asesinadas por cada 100.000 mujeres”, advirtió la experta Ana Carcedo, del Centro Feminista de Información y Acción (CEFEMINA).

Además, manifestó, las dinámicas que permiten esta escalada se están extendiendo a toda la región, se fortalecen cada vez más, y por tanto aumentan los riesgos mortales para las mujeres. Si no hay una voluntad explícita y activa de enfrentar este problema, la escalada será imparable.

Hay que tomar en cuenta, expuso Carcedo, que en el 2003 en la región se identificaron 1.006 homicidios de mujeres y apenas seis años más tarde se ha duplicado este número en Centroamérica.

En Guatemala, detalló, se han producido 721 muertes violentas intencionales de mujeres del 1 de enero al 22 de noviembre del 2009, en El Salvador han sido 511 las mujeres asesinadas en un periodo similar y en Honduras, 325.

Solo en Guatemala, del 2000 a noviembre del 2009 suman ya 5.027 los homicidios de mujeres.

Según el estudio denominado Femicidio en Centroamérica, presentado el pasado diciembre en San José, Costa Rica, en el marco de una reunión del Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica (COMMCA), en el periodo 2000-2006, en la mayoría de países de la región se registraron de dos a cuatro homicidios por cada 100.000 mujeres, salvo en El Salvador, cuyo número fue de alrededor de seis mujeres asesinadas por cada 100.000; seguido de Guatemala con diez homicidios por cada 100.000 mujeres.

La investigación sobre femicidio fue desarrollada en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Republica Dominicana por el Centro Feminista de Información y Acción (Cefemina) con el apoyo del Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica (COMMCA), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) y la Organización Canadiense de Cooperación Horizontes.

La investigación identificó los escenarios en que se producen los femicidios y demostró que en la mayor parte de los casos los agresores están cerca.

De acuerdo con estadísticas del 2003 para Centroamérica y República Dominicana, un 34,7% de los asesinos eran parejas de las víctimas, un 6,2% ex parejas, un 7,8% familiares, un 3,8% pretendientes-acosadores. Otros escenarios son ataques sexuales (9,4%), las maras (12%) y comercio sexual (1,8%).

En países como El Salvador y Honduras, el fenómeno de las maras está generando un mayor número de femicidios, plantea la investigación.

Los escenarios de femicidios se han trasladado a las calles, lugares públicos, quebradas, playas, lotes baldíos entre otros. Se cometen en su mayoría con armas de fuego (38%) y armas blancas (25%), agrega el estudio.

La indagación mostró que nuevos escenarios están cambiando las características de los femicidios: estos afectan a mujeres más jóvenes, con menos experiencia para reconocer el riesgo y buscar ayuda, hay un mayor uso de armas de fuego, producto del creciente armamentismo en la región, hay más homicidios de mujeres cometidos en lugares públicos, por redes o grupos organizados.

Contra la violencia

La investigación también analiza las respuestas estatales ante estos asesinatos, y recomienda propuestas de políticas públicas de atención y prevención de la violencia contra las mujeres, especialmente de prevención del femicidio.

El femicidio, apunta, es una forma extrema, mortal, de la violencia contra mujeres de todas las edades, cuando el factor de riesgo es ser mujer.

Las condiciones que permiten la escalada de femicidios están presentes en toda la región y se ven agravadas con retrocesos en conquistas en materia de violencia contra mujeres, pérdidas de ciertas garantías de los estados de derecho, en particular el acceso a la justicia, crisis económicas y políticas.

Detener la escalada es posible, concluye el estudio. Para ello es necesario investigar específicamente los homicidios de mujeres, demostrando interés, escuchando a las organizaciones femeninas, demostrando voluntad (con recursos y políticas), aprendiendo a investigar, persiguiendo, y garantizando una respuesta completa del sector justicia-seguridad.

También previniendo con políticas generales (protocolos de intervención en situaciones de alto riesgo, medición de riesgo), con políticas específicas e involucrando a las familias, las comunidades y las redes cercanas.

Los jefes de Estado y de gobierno de los siete países miembros del SICA, en su XXIV Reunión Ordinaria, acordaron en el 2005 incorporar el Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica (COMMCA) al Sistema de la Integración Centroamericana y ratificaron su compromiso de erradicar todas las formas de violencia contra la mujer y garantizar sus derechos en condiciones de igualdad y de equidad.

El COMMCA nació con esa misma visión. Consciente del trabajo que se precisa realizar en materia de la equidad de género para lograr el desarrollo y crecimiento socioeconómico de los países de la región, apunta como eje transversal el tema de violencia de género.

Como parte de él, trabaja porque social e institucionalmente se acepte, afronte y erradiquen todas las formas de violencia contra la mujer, en todos los ámbitos de su vida cotidiana, particularmente en lo referido a autonomía económica y participación política.

Escalada preocupante

La Red Feminista Centroamericana Contra la Violencia Hacia las Mujeres, integrada por Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, sostuvo su IV Encuentro en San José, Costa Rica, en diciembre. Ahí, advirtió que en la región la situación de las mujeres empeora, lo que se refleja en el aumento de las tasas de violencia, una escalada de femicidios y un incremento de la saña con la que se cometen.

En la región, advirtieron las integrantes de dicha Red, faltan políticas de persecución, investigación contra los abusadores, violadores y asesinos de las mujeres, lo que permite que se siga instaurando una cultura de odio y de desprecio por la integridad de la vida de estas.

Las organizaciones feministas pidieron además al COMMCA gestionar recursos etiquetados de los Estados, para la ejecución de las políticas encaminadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, y dar seguimiento al plan regional contra la trata de mujeres en Centroamérica 2007-2009.

Finalmente, la Red instó a la próxima Reunión de Presidentes del SICA sobre Género, Integración y Desarrollo, por celebrarse en el 2010, que asuma un compromiso real con la instalación de un mecanismo de seguimiento, monitoreo e información sobre la pandemia de la violencia contra las mujeres, especialmente respecto de la situación del femicidio y la trata de mujeres en la región.

Con todas las letras

Entendemos como violencia de género toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico, o basada en la pertenencia a determinada cultura, que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos

humanos y libertades fundamentales de las mujeres en las esferas política, económica, social,cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

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