España: Fernando Baena campeón de karate y 4 entrenadores acusados de abuso y violación a menores

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¿Cómo pudieron permanecer ocultos decenas de abusos sexuales a niños y adolescentes durante tanto tiempo? El caso karate ha destapado una trama sexual en un gimnasio grancanario, presuntamente dirigida por el ex campeón de karate Fernando Torres Baena. Pero, por increíble que parezca, nadie dijo ni palabra hasta que una de las alumnas contó su nefasta experiencia a un profesor, al enterarse de que iban a llevar al chalé a un niño de 9 años, hermano de una de sus amigas. Él fue quien la animó a denunciarlo, pero podría haberse sabido muchos años antes.

Quince años atrás, la misma chica dejó el gimnasio después de sufrir una presunta violación por parte de Baena. Le dijo a su madre que "allí pasaban cosas raras" y, ya entonces, el mismo Baena dio explicaciones ante un grupo de padres, consiguiendo acallar las sospechas.

Así es, el caso del kárate podría haberse destapado hace tres lustros. A punto estuvo de ocurrir, cuando una menor de 12 años se negó a seguir acudiendo a las clases de baile de la escuela Torres Baena. Su madre le permitió dejar de acudir a las clases, en las que decía que pasaban cosas extrañas.

La menor hablaba de algo inconfesable, que no se atrevió a contar "por miedo y vergüenza". Ocurrió en su primera visita al chalet de Fernando, donde concentraba a los alumnos los fines de semana. Allí la obligó a mantener relaciones sexuales completas, haciéndola llorar, cuenta. "Pero Fernando me dijo que no se lo contara nada a nadie porque le podía hacer daño a mi hermana. Ella estaba en clases de kárate y tenía cinco años".

Eso ocurrió un sábado. Al día siguiente, cuando volvió a casa, le dijo a su madre que "no quería volver más al gimnasio". Y no lo hicieron ni ella ni su hermana, pero su madre sí acudió a pedir explicaciones a la monitora de baile, argumentándole que su hija estaba rara.
Como respuesta a su petición, la profesora se reunió con un "grupo de padres" y el propio Torres Baena., quien logró desactivar la alarma, y silenciar los presuntos abusos durante todos estos años. Alterado por la inquietud de la madre de esta menor, le espetó: "Si no confías en mí por los rumores de unos niños, mejor será que te marches del gimnasio".

De este modo, la niña calló los abusos durante años "por miedo y vergüenza". Hasta que ocurrieron cosas que la decidiero a hablar: un día supo que el hermano de una amiga suya iba a ir a esa escuela, y también su ex profesor la llamó y le dijo que viera las noticias. En ese momento decidió armarse de valor y contarle a su madre " todo lo que había pasado", testificó la víctima.

Miedo a una personalidad dominante 
 
Como si de una auténtica secta se tratase, sus miembros estaban mentalmente dominados, y muchos de ellos no hablaban por puro miedo. Según explica el testimonio de la joven que destapó el caso, nadie hablaba porque les intimidaba la "dominante personalidad"de Fernando. También temían las consecuencias de dar una negativa: la marginación era lo que recibía quien se resistía a seguir los deseos e indicaciones sexuales de Torres Baena y su equipo. "Aquello funcionaba como una tela de araña", aludiendo a que los niños entraban sin poder evitarlo, y a lo difícil que era escapar después.

Los constantes abusos habrían sido cometidos durante dos décadas a niños y jóvenes de distintas edades y colegios de Gran Canaria, tanto en la escuela de karate como en Villa Edith, un chalet del principal imputado donde, supuestamente, se hacían reuniones de fin de semana en las que "todos lo hacían con todo, en pareja, en tríos, cuartetos y quintetos", según el testimonio de uno de los niños.

Los imputados, Fernando Baena y cuatro entrenadores más, -entre ellos las karatekas María José G.P.y Ivonne G.H.-, son acusados por los testimonios de los alumnos por abusos constantes en la escuela de karate propiedad del presunto líder de la secta, el propio Baena.

Fernando Torres Baena, que fue campeón de España y Presidente de la Federación Gran Canaria de Kárate, es el principal imputado en la trama de abusos sexuales a menores que investiga el Juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria.

"Para ser campeón de kárate es necesario mantener relaciones sexuales a menudo, al menos 10 veces a la semana", solía decirles a los alumnos, según uno de los testimonios.

Una vez levantado el secreto de sumario, se han conocido detalles escabrosos de las presuntas relaciones sexuales que mantenían, algunas consentidas y otras forzadas, entre compañeros y con sus profesores.

El gimnasio, ubicado en un céntrico barrio de Las Palmas y de tres institutos y colegios, donde los monitores iban captanto a los alumnos para acudir a la escuela, que ha dado campeones mundiales de karate en distintas especialidades. El gobierno canario

¿Cómo explican este largo y extraño silencio los propios imputados? Según ellos, la acusación es falsa, resultado de una campaña orquestada contra ellos. En estos momentos, un grupo de forenses intenta averiguar si Baena sufre algún transtorno psicológico.

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