Factores de riesgo cuando somos personas mayores a sufrir maltrato

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El grado de dependencia y la edad son los principales factores de riesgo, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

A mayor edad y mayor grado de dependencia, mayor es el riesgo de que las personas mayores puedan sufrir algún tipo de abuso; los más maltratados son los mayores de 74 años. También hay que hacer la distinción de que, entre los pacientes altamente dependientes, los que padecen un cáncer avanzado serían un grupo de menor riesgo en relación a los pacientes geriátricos. El principal tipo de maltrato que recibe este tipo de pacientes es :
  • la negligencia (16,4%),
  • seguidos del abandono (7,7%),
  • el abuso psicológico (3,1%),
  • la explotación financiera (1,5%), el abuso físico (1%) y
  • el abuso sexual (0,2%).
El género también influye, ya que 6 de cada 10 agresiones tienen como objetivo las mujeres. Lo cual nos lleva a concluir que la mujer sigue siendo la principal víctima de agresiones. Incluso en el último tramo de su vida sigue sufriendo a manos de familiares.
El estado civil sería otro factor de riesgo, siendo las personas casadas las que presentarían más riesgo ; determinados rasgos de personalidad, como que la persona se culpe de la situación; que muestre lealtad excesiva hacia el responsable del maltrato o resignación; la presencia de comportamientos provocadores y/o agresivos, presentes especialmente en personas con
  • demencia; 
  • el deterioro cognitivo; 
  • la mala salud (aunque aquí hay resultados contradictorios, ya que muchos piensan que es al contrario);
  • os problemas de comunicación y la dependencia (pero no pude asumirse una relación directa entre la dependencia y el maltrato).
Dentro del perfil del paciente maltratado se han encontrado las siguientes características que denotan riesgo: 
  • ser una persona dependiente, 
  • aislada, 
  • con algún grado de demencia, 
  • con conducta problemática, 
  • deprimida, 
  • con necesidades prolongadas y que para el cuidador resulta ser una carga pesada.
Si observamos este perfil de riesgo, nos damos cuenta que el paciente con la Enfermedad de Alzheimer y/u otro tipo de demencias reúne la mayoría de estas características lo que lo torna muy vulnerable a ser sujeto de maltrato.

Diagnosticar el maltrato en los pacientes con demencia no es una tarea sencilla, muchas veces el paciente tiene temor de reportar. O, su misma incapacidad mental, le impide distinguir que está siendo sujeto de abuso.
Como hemos dicho antes los trastornos conductuales, funcionales y cognitivos del mayor son los que generan más estrés a los familiares.

Dentro de los trastornos del comportamiento más citados son los activos:
  • agitación, 
  • hiperactividad, 
  • agresividad, 
  • insomnio, 
  • ansiedad, 
  • delirios,
  • irritabilidad y,
  • gritos. 
En cuanto a los trastornos funcionales sobresalen:
  • la dificultad para caminar, 
  • la incontinencia y,
  • el deterioro de las actividades de la vida diaria. 
Respecto al deterioro de las capacidades mentales son típicas :
  • las repeticiones verbales,
  • los déficit de memoria y reconocimiento.
Estos trastornos son responsables de la sobrecarga del cuidador y su intensificación son predictivos de la demanda de institucionalización. Debemos destacar entre ellos los síntomas psiquiátricos, el deterioro de las actividades de la vida diaria o la excesiva actividad nocturna.

Factores de riesgo presentes en la situación de cuidado

Finalmente, entre los factores de riesgo presentes en la situación de cuidado, se encuentran la cantidad de ayuda (formal e informal) recibida, siendo los cuidadores que menos ayuda reciben los que presentan mayor riesgo de maltrato; 
  • la falta de contactos informales y/o informales, 
  • el aislamiento social, tanto del cuidador como en la persona mayor; 
  • el desgaste de los vínculos intergeneracionales; 
  • dificultades económicas; 
  • que el cuidador y la persona mayor vivan juntos; 
  • la calidad de la relación entre el cuidador y la persona mayor (tanto anterior como actualmente), siendo más probable el riesgo cuanto peor es la calidad de la relación en ambos momentos; 
  • y que la vivienda sea compartida por demasiadas personas, lo que provoca falta de espacio e intimidad.

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