Hablemos de la violencia doméstica: La mayoría de ancianos vivimos aislados. Maltratadores habituales: cuidadores e hijos

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¿Cuando somos ancianos somos un engorro?

El maltrato a mayores es la violencia doméstica menos conocida en los medios.

Sentimiento de culpa, la falta de fuerzas para rebelarse y trabas culturales frenan las denuncias 

 La dificultad para detectar estas conductas agresivas, o negligentes, permite dudar a los expertos sobre la exactitud de la incidencia del maltrato, que en el mundo se sitúa alrededor de un 3%.( estas cifras distan de la realidad, las cifras reales son mucho mayores).

Si se tiene en cuenta lo que contestan los ancianos, en España puede hablarse de un 0,8% en general (unas 60.000 víctimas), pero si se trata de mayores con gran dependencia el porcentaje sube hasta el 2,9%, o sea, como en el resto del planeta. Pero las dudas de los expertos siempre se matizan en la misma dirección: hay más de lo que se ve y de lo que detectan los protocolos, aún incipientes. Y en ello abundan las respuestas de los cuidadores, un 4,6% reconoce que ha tenido hacia el mayor conductas de maltrato. Todas estas cifras salen del último y más completo estudio, el de Isabel Iborra para el Centro Reina Sofía, donde se detallan las cinco formas de maltrato a ancianos: físico, psicológico, negligencia, abuso económico y abuso sexual.

El abuso económico es el más frecuente aunque no se le presta mucha atención. "El agresor utiliza el dinero de la víctima sin su consentimiento, le obliga a modificar el testamento, a cambiar de nombre la vivienda", relata Isabel Iborra, que es psicóloga forense y coordinadora científica del Reina Sofía.

El perfil del agresor, en estos casos, es el de una persona que depende de la pensión del abuelo. Paradójicamente, la víctima no se rebela, porque sabe que, de hacerlo, el agresor caerá en cierto desamparo.

¿Quiénes son estos agresores que tanto sentimiento despiertan en sus víctimas? La pareja y los hijos. Hombres y mujeres mitad por mitad. Seis de cada diez agresores tienen más de 64 años y cuatro de cada diez tienen algún problema físico. Más de la mitad sufre estrés.

La negligencia y el maltrato psicológico siguen en frecuencia al abuso económico.

Bajo la negligencia se enmarcan ciertas conductas como proporcionar dosis inadecuadas de medicación (por exceso o por defecto) o una medicación errónea, privar de las necesidades básicas (alimentación, higiene, calor, ropa adecuada al clima, asistencia sanitaria, etcétera) o el abandono.

Y el maltrato psicológico se presenta bajo acciones de rechazo, insultos, terror, aislamiento, gritos, humillaciones, amenazas, se les ignora o se les priva de afecto.
Son situaciones que cualquiera puede detectar en su entorno, el problema es que estas formas de agresión no se identifican como maltrato, como tampoco se consideraba tal el desprecio en sus múltiples variantes de los hombres hacia sus parejas antes de que se definiera certeramente la violencia machista.
"Los mayores no reconocen el maltrato por tabú y porque no lo ven, porque sus vidas han sido muy duras y están acostumbrados en cierta medida. Otros sienten culpabilidad porque son sus hijos y ellos, piensan, los han educado así. La culpabilidad es grande. El qué habré hecho yo para que me traten así", explica Isabel Iborra, que es en la actualidad representante por España de la Red Internacional para la Prevención de los Abusos a Ancianos (Inpea, en sus siglas inglesas).

"El reconocimiento social del maltrato no siempre es exacto, no lo distinguen a veces ni los trabajadores sanitarios o sociales, y sí, es un tabú", coincide María Teresa Bazo, catedrática de Sociología de la Universidad del País Vasco.

las familias muchas veces se encuentran desbordadas y en una situación ambivalente que da cobijo al amor y al odio a partes iguales. "El familiar, que lleva años haciéndose cargo del anciano, siente cariño hacia él, es su padre, o su madre, pero también está al límite; ha tenido que dejar el trabajo, perdido la libertad, los amigos; por eso, cuando el anciano muere, la sensación de culpa es grande. Es entonces cuando reconocen y lamentan los gritos, los empujones, las malas respuestas, las broncas", explica Jesús Miranda, profesor de Psicología en la Universidad de Málaga.
Es entonces cuando afloran los malos tratos pasados. Y la situación cada vez es más frecuente, o, al menos, se percibe con más claridad, entre otras cosas, porque es más usual elaborar el duelo con la ayuda de un profesional.

Fuente.
Carmen Moran
El País

Un 4,6% de cuidadores reconoce prácticas incorrectas

Pareja e hijos son los causantes más frecuentes del desamparo

Abuso económico, psicológico y cuidado negligente son las amenazas

El posible ingreso en una residencia es la coacción más frecuente

Existen personas atemorizadas en casa sin contacto con el exterior

Por todo ello debemos:

DENUNCIAR en los juzgados

El Ministerio Fiscal  pondrá en marcha la defensa de la víctima

SI NO DENUNCIAS TU, SERÁS CÓMPLICE DE UN GRAVE DELITO

LA VÍCTIMA SIEMPRE TIENE  MIEDO A HACERLO, HAZLO TU POR EL 
Y AYUDALE




 

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