PREVENCIÓN DEL MALTRATO HACIA LOS MAYORES

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 Estrategias de Prevención Primaria:
Solamente se podrá prevenir de forma eficaz si se desarrolla una cultura que favorezca la solidaridad intergeneracional y que rechace la violencia. Los estados desarrollarán estructuras que permitan la provisión de servicios para prevenir  y responder de forma adecuada a este problema.



Estrategias de Prevención Secundaria:
La actuación del médico de familia irá encaminada hacia la detección precoz de la situación. La primera pregunta que se plantea es cuándo investigar la presencia de maltrato:

La American Medical Association recomienda a los médicos hacerlo de forma sistemática, no así el  U. S. Preventive Services Task Force ni el Canadian Task Force que consideran que no existen evidencias suficientes para incluir o excluir una búsqueda sistemática en los exámenes periódicos de salud a personas mayores (nivel de evidencia C), aunque se aconseja al médico de familia permanecer alerta ante signos y síntomas o conductas que característicamente se relacionan con el maltrato.

La búsqueda activa del maltrato a personas mayores es importante porque, como otras formas de violencia doméstica, es a menudo un problema oculto. A diferencia del maltrato a niños, donde los signos de negligencia y abuso físico nos indican  la existencia del problema, en el anciano pueden parecer signos de maltrato algunos cambios normales del proceso de envejecimiento o algunos signos de enfermedad.
A menudo las quejas aparecen de forma indirecta a través de indicadores no específicos:
  • Depresión
  • Regresión global
  • Agitación
  • Fugas
  • Rechazo de la ingesta
  • Aumento de la frecuentación a la consulta o el servicio de urgencias.
La evaluación ideal incluye una visita domiciliaria, que incluya:
  • Búsqueda de factores potencialmente corregibles.
  • Obtención de puntos de vista adicionales a partir de la observación personal del ambiente del hogar.
  • Anamnesis separadas del paciente y cuidador/es: tendremos en cuenta las posibles incoherencias entre los testimonios obtenidos.
Entrevista personal con el anciano:
Se recomienda comenzar la entrevista con preguntas generales de carácter abierto (¿se encuentra bien en su casa?) y continuar con preguntas directas (¿tiene  buena relación con su familia?, ¿ le proporcionan la medicación cuando la necesita?) que permitan explorar aspectos  concretos relacionados con el maltrato.

Entrevista con el cuidador:
Se procurará  buscar empatía y comprensión hacia el problema, evitando enfrentamientos o posibles conflictos durante la entrevista.
No existen cuestionarios que puedan emplearse como herramienta diagnóstica. Se han desarrollado numerosos instrumentos de cribado pese a la  dificultad que supone la ausencia de un criterio standard para el diagnóstico o la validación del maltrato, debido a que la responsabilidad en la identificación a menudo recae en el profesional de la salud y a la falta de preparación del mismo para asumir esa tarea.
El CTS (Conflict Tactic Scale ), el EAI (Elder Assessment Instrument) y el BASE (Brief Abuse Screen of the Elderly) han sido recomendados recientemente con el fin de identificar víctimas potenciales de maltrato entre personas mayores por tratarse de cuestionarios sencillos y fáciles de utilizar, pero todavía no han sido  suficientemente ensayados en el ámbito de Atención Primaria en nuestro medio. De los dos primeros se dispone de versión en español y recogen datos exclusivamente de la víctima. El tercero recoge datos de la víctima y del cuidador.

Identificación e intervención sobre factores predisponentes:
Identificación de los factores de riesgo. Se consideran factores de riesgo del anciano:
  • Ser mujer.
  • Edad muy avanzada.
  • Dependencia física para las Actividades Básicas de la Vida Diaria.
  • Demencia.
  • Presencia de conductas difíciles que producen estrés del cuidador (agitación nocturna, conducta agresiva, irritabilidad, comportamiento repetitivo o demandante, conducta impulsiva, incontinencia, deambulación errante…)
Se consideran factores de riesgo del agresor, la  historia de violencia familiar , acontecimientos estresantes recientes, nivel cultural escaso, nivel socio-económico bajo. 

Prestaremos especial atención a la presencia de patología psiquiátrica en el cuidador como determinados trastornos de personalidad (personalidad impulsiva o paranoide), dificultades de relación y la existencia de  historia de comportamiento violento o antisocial, así como el abuso de alcohol u otras sustancias, ya que se demostró mayor prevalencia en casos de maltrato a personas mayores. Vigilar la capacidad para tolerar la frustración y para el  control de la ansiedad.

Requerirán mayor atención aquellas familias demasiado dependientes de la persona mayor desde el punto de vista económico-social.
Tendremos también en cuenta la presencia de otros factores desencadenantes de  estrés (desempleo, divorcio, problemas de índole legal, frustración por el propio rol de cuidador…).

Intervención sobre factores predisponentes:
  • Proporcionaremos accesibilidad a personas que visiten el domicilio del paciente y nos quieran comunicar preocupaciones o  sospechas acerca de presencia de posibles factores de riesgo.
  • Ofreceremos apoyo al cuidador: Nos aseguraremos de que no se impone o no se asume voluntariamente una carga demasiado pesada para el cuidador.
  • Ofreceremos tratamiento psicológico al cuidador si se considera necesario.
    Tendremos en cuenta aspectos que faciliten la propia tarea del cuidado como fuente de estrés (como, por ejemplo,  simplificar la administración de medicamentos).
Implicación en la Planificación de la atención:
  • La recurrencia en el maltrato se estima alrededor de un 80%, por lo que nuestra actuación no irá encaminada hacia la detección o abordaje de un episodio aislado.
  • Contribuiremos a la elaboración de un plan de seguimiento conjunto de carácter multidisciplinario con  el trabajador social, los servicios de Salud Mental y los servicios especializados de apoyo social, si la situación lo hiciese necesario.
  • Procurar la adquisición de  mejoras en la competencia del médico de familia en aspectos relacionados, como son:
    • Reconocimiento del traumatismo no accidental
    • Manejo del anciano agresivo
    • Manejo del anciano demandante
    • Mejora de la comunicación con el paciente con deterioro cognitivo.
    • Aspectos éticos y legales en el cuidado del anciano.


Recopilado por: 
Martina González Rodiño
Marta Rodríguez Vázquez


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