Reflexiones Críticas acerca del “Síndrome de Alienación Parental (SAP)”


Por Eva Fernández (Equipo Violencia del Instituto Europeo Campus Stellae)

La utilización del denominado “Síndrome de Alienación Parental” (SAP) como vehículo para tratar y explicar los problemas de relación entre progenitores e hijas e hijos tras una situación de crisis matrimonial es una preocupante realidad cada vez más común en los juzgados españoles (CGPJ, 2008)1. Son muchos los y las profesionales que apuntan que este pretendido síndrome supone una nueva forma de machismo (un neomito, una reacción, un contraataque)2 que pretende desvirtuar y tergiversar las acusaciones de violencia contar las mujeres por razón de género y/o acercar una explicación interesada a las reticencias que, ciertos menores, muestran ante el contacto con alguno de sus progenitores (generalmente el padre).
Mediante este somero escrito me propongo acercar algunos de los argumentos esgrimidos por la literatura especializada en contra del supuesto síndrome.
En primer lugar, una de las críticas más sólidas al “Síndrome de Alienación Parental (SAP)” es que, pese a la transcendencia que ha alcanzado en pocos años, no ha sido reconocido por ninguna asociación profesional y científica. Tanto es así que los dos grandes manuales diagnósticos de salud mental (el DSM-IV-TR de la prestigiosa Asociación Americana de Psicología (APA) y la CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud (OMS))3 han rechazado su inclusión por no cumplir los criterios de cientifidad y bases empíricas. La Asociación Americana de Psicología (APA) ha afirmado que no existen evidencias empíricas que lo avalen y a esto ha añadido que “términos tales como “alienación parental” pueden ser utilizados para culpar a las mujeres de los miedos o angustias razonables de los niños hacia su padre violento” (Marín López, 2009)4.
Pasando a una segunda cuestión, sin pretender obviar el incremento de los conflictos por la guardia y custodia de las hijas y los hijos en los procesos de separación y divorcio, parece claro que, el hecho de atribuir una causa única a los mismos es, cuanto menos, reduccionista. Identificar las circunstancias por las que un hijo o hija siente rechazo por uno de sus progenitores con el SAP parte de una concepción estereotipada de base cultural de los roles de hombres y mujeres, y conlleva cargar de intencionalidad y acción a las conductas del progenitor custodio (generalmente la madre). La primera aproximación desde el punto de vista científico debe ser la de descartar situaciones de violencia y abordar el conflicto como un problema de adaptación o de relación del/de la menor y/o de su entorno familiar (se habla de los conflictos de lealtades, los mensajes doble-vinculantes, la triangulización o el cisma marital), y nunca como una patología (CGPJ, 2008).
En tercer lugar, un análisis de las posibles consecuencias que puede tener sobre las y los menores la utilización de este diagnóstico, nos llevaría a hablar, principalmente de tres cuestiones. La utilización de éste síndrome en sentencias judiciales genera una profunda indefensión. Con este planteamiento puede desviarse la atención de posibles actos peligrosos (como casos de abuso sexual infantil, violencia de género y otros). El hecho de analizar las declaraciones de la víctima y del progenitor que intenta protegerla a través del síndrome, hace que sus alegaciones respondan, sin pretenderlo, a los síntomas descritos por Gardner (justificación del progenitor alienante, denigración del progenitor rechazado, ausencia de ambivalencia en los sentimientos negativos hacia el mismo,…) (Paz, 2007). El diagnóstico o resolución de este síndrome desemboca en una terapia marcadamente coactiva. Richard Gardner5, padre del mencionado síndrome, propuso que, en casos de SAP, se transfiriera la custodia del hijo/a al progenitor rechazado (generalmente el padre) interrumpiendo, en muchos casos, la comunicación con el progenitor “alienador” (la madre). 

 CASO DE LA NIÑA DE VILLAREAL-CASTELLON-ESPAÑA QUE ESTÁ CONMOCIONANDO A LOS EXPERTOS:

LA JUEZA FERNANDA TEJERO: HA DADO ORDEN DE QUE 4 POLICIAS ENTRASEN EN EL DOMICILIO DE LA NIÑA Y SU MADRE., ARA LLEVAR A ESTA PEQUEÑA DE 5 AÑOS DE EDAD A UN CENTRO DE MENORES, POR ESTAR MUY LIGADA A LA MADRE,ALEGANDO EL SAP.
eN 21 DIAS DE AISLAMIENTO QUE HAN TRANSCURRIDO A FECHA DE HOY, LA MADRE NO SEBE DONDE ESTÁ SU HIJA. 
¿ALGUIEN PUEDE PENSAR LO QUE PASARÁ POR LA CABEZA DE STA NIÑA?, ¿y LAS GRAVES SECUELAS QUE LE VA A PRODUCIR?

Este hecho condiciona el mundo de afectos del/de la menor, que se verá drásticamente separado de la persona que más atención, dedicación, complicidad y cuidado le ha dispensado, a la vez que niega los planteamientos de autores/as clásicos de la psicología evolutiva. La voluntad del /de la menor quedará, en muchos casos, supeditada a las decisiones del ahora cuidador, el cual, en muchos casos, no ha acreditado sus habilidades y disponibilidad para el cuidado y lo delega en una mujer de su familia (generalmente madre y/o hermana) (Marín López, 2009). El terapeuta/perito judicial que opera en juicios donde se siguen los postulados del SAP alcanza, en muchas ocasiones, unas parcelas de poder excesivas. Así, desde su posición de experto/a acreditado, lo cual lo/a confirma objetivo/a e imparcial, consigue situarse como un agente de influencia clave de entre los y las que intervienen en el proceso judicial.

Por último, y a modo de conclusión, en base a los argumentos expuestos podemos entender que el SAP puede llegar a ser (y de hecho lo ha sido) un vehículo perverso por medio del cual se avasallen los derechos de las mujeres y los niños y las niña. En nombre de este síndrome acientífico se puede estar enmascarando situaciones de muy diversos tipos y gravedad, por ello tanto los y las expertos en psicología como los y las agentes jurídicos implicados deben aceptar la diversidad de las situaciones y acercar propuestas de actuación alejadas del SAP.
1 Autoras/es Varios (2008) Guía de criterios de actuación judicial frente a la violencia de género. Consejo General del Poder Judicial (pag.128-132).
2 Paz Rodríguez. J. I. (2007) El llamado “Síndrome de Alienación Parenta”. Estudios de Derecho Judicial, n.139 ( pag.125-154)
3 En EE.UU. se habla del SAP desde hace 20 años, pese a ello y a la marcada tendencia patologizadora de los manuales descritos (en sus primeras versiones, en los años cincuenta, contaban con algo mas de 100 trastornos, en la actualidad superan los 1500), han rechazado la inclusión del supuesto síndrome. En los borradores de sus nuevas ediciones previstas para el año 2013 no figura referencia alguna a la citada enfermedad mental.
4 Marín López,P. (2009) Resistencias a la aplicación de la Ley Integral. El supuesto SAP y su proyección a las resoluciones judiciales. III Congreso del Observatorio de la Violencia Doméstica y de Género. Madrid 22 y 23 de Octubre de 2009.
5 El SAP aparece por primera vez en el año 1985, a manos de Richard Gardner, quien ejercía de perito en un juicio de divorcio donde se discutía la custodia de los hijos e hijas. El autor del controvertido síndrome destinó una gran parte de su vida a actuar como perito judicial de parte en juicios por denuncias de abuso sexual. En sus libros acerca de estas experiencias pueden leerse frases como: “Los niños mayores pueden ser ayudados a darse cuenta que los encuentros sexuales entre un adulto y un niño no son universalmente considerados como un acto censurable. Se le podría contar al niño sobre otras sociedades en las cuales tal comportamiento fue y es considerado normal... el niño tiene que ser ayudado a apreciar que en nuestra sociedad tenemos una actitud exageradamente punitiva y moralista sobre los encuentros sexuales entre adulto-niño”. (Gardner, Richard A. (1992) True and false accusations of child sex abuse. Ed: Creative Therapeutics. pág. 549. Cita tomada de Sonia Vaccaro en ¿De que hablamos cuando hablamos de Síndrome de Alienación Parental?)

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