El machismo traspasa fronteras en África


Vulnerables, pero fuertes, poderosas, luchadoras, defensoras, inquebrantables, comprometidas, protectoras. Así son millones de mujeres en todo el mundo, responsables para sí mismas y para el entorno que las rodea en conflictos armados o violentos. A la mujer, en caso de guerra, de revueltas, de conflictos, se le ataca desde una doble vertiente: como hembra y persona; como madre e hija; amiga, vecina, compañera, pareja. Como sustento, consuelo, ejemplo. Los conflictos armados modernos reabrieron la veda de la violación sistemática como instrumento de guerra, de castigo generalizado. Violadas, perseguidas, estigmatizadas, las mujeres han experimentado que la crueldad machista no solo reina en muchos domicilios, también en los mapas de conquista, en los campos de batalla, en las firmas de paz, en los medios de comunicación que no consideran noticia el efecto de las guerras en las mujeres... Así queda patente en la mirada que refleja la exposición fotográfica First Ladies: Mujeres en Emergencia, de la organización médico humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). La muestra, que se inauguró el pasado 20 de enero en la Sala de Exposiciones III de la Obra Social de CaixaGalicia de Vigo, rinde homenaje a las mujeres en situación de emergencia, millones de ellas víctimas de conflictos armados y de la violencia en todo el mundo. Las instantáneas y testimonios que componen la muestra dan cuenta de la extrema vulnerabilidad de la mujer en las emergencias, “pero también de la fuerza con la que aseguran la supervivencia de sus familias cuando las armas desbaratan la sociedad”, explican desde MSF Galicia, matizando que sus colaboradores son testigos en muchas ocasiones de cómo la mujer queda excluida de la atención médica debido a la pobreza, las largas distancias, las costumbres o la debilidad de los sistemas sanitarios. Una falta de acceso que se agrava en las zonas rurales y que tiene un grave impacto en el momento de gestación y parto. De hecho, cada año mueren más de 500.000 mujeres durante el embarazo o a consecuencia de este, en su mayor parte, en los países en desarrollo. Además, las enfermedades de transmisión sexual son cinco veces mayores entre la población femenina que entre la masculina. En el África Subsahariana, el 60% de las personas con sida son mujeres y, en general, el 70% de ellas son víctimas de algún tipo de violencia. La cualidad de la mujer de concebir, en estos casos, es un riesgo en vez de una virtud, y su propia naturaleza la convierte en una persona vulnerable de partida y la expone a infinidad de formas de violencia en el hogar o fuera de él. Esto se agava a causa de todo tipo de conflictos ya que, la violencia sexual, por ejemplo, es una agresión que provoca lesiones de por vida, traumas psicológicos o rechazo familiar y social. “Las mujeres son las primeras en sufrir los efectos de la guerra”, explica la delegada de MSF en Galicia, María Díaz. “Pagan un precio muy alto como víctimas de los grupos armados y como pacientes con necesidades especiales, por ejemplo, si están embarazadas”, añade. La mujer, señala, “es el pilar familiar en las emergencias, asegura la protección de sus hijos, da los primeros cuidados en la enfermedad y asume el refugio”, por eso, resuelve rotunda, “son extremadamente vulnerables, pero al mismo tiempo extraordinariamente fuertes”. TESTIMONIOS EXCEPCIONALES Las historias de First Ladies están recopiladas por tres renombrados fotógrafos holandeses: Pim Ras, en Congo, donde existe guerra abierta; Venus Veldhoen, en el sur de Sudán, con violencia recurrente, y Corbino, en la remota localidad de Kalikot, en Nepal, donde existe una exclusión femenina extrema. Las imágenes acompañan testimonios de mujeres atendidas en los proyectos de MSF en estos países y de las trabajadoras locales de la organización. Entre ellas, la de Mujembai Kalenga, en el sur de Sudán donde, tras concluir dos décadas de guerra, poco ha cambiado pues la región sigue siendo un polvorín y la violencia no ha cesado. Esta mujer cuenta cómo acompañó a su sobrina Monga a dar a luz por cesárea en el hospital de MSF en Dubie. “Todos nuestros parientes murieron y ninguna tenemos marido, tuvimos que huir de casa por la guerra, ahora no tenemos nada”, lamenta. Nepal fue escenario de once años de conflicto entre la guerrilla maoísta y las tropas del gobierno. En 2006, la paz no llevó la estabilidad al sur, donde solo el 19% de las mujeres son atendidas por personal cualificado en los partos. Allí, Hosa Bhareti, de 42 años, cuenta que “la vida de una mujer es increíblemente dura”. “Ruego no tener ninguna hija en la próxima vida, no quiero que sufran tanto”. El propio fotógrafo, Corbino, cuenta que “solo vio llorar una vez a un anciana” durante su experiencia en estos países. “Me sorprendió la amabilidad que siempre me mostraron, a pesar de que sus vidas son insoportables”, dice.


Fuente: http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6532269809974683187



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