Poesía e Igualdad



Las palabras son una herramienta para transmitir aquello que pensamos. Para convertir en físico lo cognitivo. Para ponerle nombre a todo eso que está en nuestra cabeza, pero que nadie más sabe porque sólo está en nuestra cabeza. Sabemos que puede resultar difícil escribir en un papel, aunque ahora hablaríamos de "en un documento word", todo aquello que deseamos con una soltura e imaginación exquisitas. En verdad, es un arte poder hacerlo y luego llegar a hacerlo.

Dentro del marco revolucionario de la violencia contra las mujeres, cada una de nosotras lleva a cabo su propio camino contra su eliminación. La poesía es uno de esos caminos, por eso lo transmitimos aquí. Para que os deáis cuenta, de que no todo se queda en un tintero, o en un "portapapeles". Que en verdad la gente se manifiesta, que en verdad la gente piensa, y de en verdad cada vez somos más las que elegimos una ruta dentro de ese camino con destino: eliminación de la violencia contra las mujeres.

Originalmente, en Grecia, el término «poiesis» significaba «hacer», en un sentido técnico, y se refería a todo trabajo artesanal, incluido el que realizaba un artista. Consecuentemente, era un término que aludía a la actividad creativa en tanto actividad que provocaba que algo que no existía antes llegaba a ser después. Aplicado a la literatura, se refería al arte creativo que utilizaba el lenguaje.
A día de hoy son muchas las personas que infravaloran el papel de la poesía en la literatura, mas a nuestro entender sigue siendo una actividad creativa que en el caso de Gioconda Belli, esta se ve acompañada por el carácter rebelde de sus letras.

Aquí os
dejamos uno de los poemas más bellos que hemos leído,

REGLAS DE JUEGO PARA LOS HOMBRES QUE QUIERAN AMAR A LAS MUJERES


I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una
mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocura ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera,
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos,
nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

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