La 'Rosa Parks' de Arabia Saudi

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20 MAY 2011 09:08. Blog Ellas. Mónica García Prieto.

Najla Hariri no parece darle mucha importancia, pero algunos ya consideran a esta mujer la nueva revolucionaria de Arabia Saudí, el país más restrictivo con los derechos de las mujeres del mundo, probablemente por delante de Afganistán.

 
 
No se ha quitado el velo ni la túnica ni se ha lanzado a caminar sola por las calles: sencillamente ha decidido, después de dos años dependiendo de su marido para salir de casa, tomar los mandos de su coche y conducir personalmente a sus hijos al colegio en la ciudad de Jedda. Es decir, ha transgredido la norma no escrita que impide a las mujeres conducir en el reino wahabí, convirtiéndose así en una vanguardista. “No hay leyes que impidan conducir a las mujeres. Es la sociedad la que dice que no tenemos derecho a conducir”, explicaba en declaraciones a la BBC esta mujer valiente de 45 años, muy activa en las redes sociales, cuyo ejemplo está animando a otras saudíes a ponerse al volante. Ya hay una cita para ellas: el 17 de junio, un grupo Facebook les convoca a salir con sus coches desafiando al sistema saudí.

Porque en la dictadura de los Saud, donde la Ley Islámica es la única fuente de jurisprudencia y los clérigos más conservadores imponen su criterio, las mujeres carecen de derechos y sus vidas transcurren como si fueran menores de edad, dependiendo de los varones de su familia, pero la prohibición implícita que les impide conducir cuesta vidas. Los responsables aseguran que la costumbre vela por la seguridad y comodidad de las mujeres, que están más protegidas si siempre les acompaña un varón. Pero el problema no sólo es el paternalismo machista o la apabullante discriminación de género: en un caso de emergencia médica, una mujer no puede asistir por sí sola a nadie llevándole a un hospital.

Eso, pese a que parte de las saudíes tienen su carné en regla. Es el caso de Najla, con tres licencias de conducción perfectamente válidas: una egipcia, otra libanesa y otra internacional, la que usa para conducir por toda Europa. De ahí que haya contado a la televisión pública británica que la idea de comenzar a conducir le tentara inmediatamente tras regresar, hace dos años, a Arabia Saudí con su familia. Su marido y sus cinco hijos le apoyan, pero decidió esperar a que fuera otra quien diera el primer paso. Hasta que la primavera árabe le abrió los ojos: no sólo se puede protestar venciendo el miedo, se debe protestar para concienciar a los demás y obtener algún tipo de cambio.

“Antes, en Arabia Saudí no se oía siquiera hablar de protestas. Pero tras lo que pasó en Oriente Próximo, se ha empezado a formar un grupo de gente saliendo a la calle y diciendo lo que queremos en voz alta, y eso me ha producido una gran impresión”. La impresión suficiente para meter a sus hijos menores en el coche y llevarlos por Jeddah, una de las principales ciudades del país: toda una osadía, porque si bien se han dado casos de mujeres conduciendo en provincias -donde el Comité para la Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio, así se llama oficialmente la policía religiosa, no es tan activa- en los núcleos urbanos resulta casi inimaginable ver a una mujer tras el volante.

Najla
no es la primera mujer valiente que rompe los esquemas de los saudíes reabriendo el debate sobre si se debe o no permitir a las féminas conducir. Tuvo su precedente en Fuzia al Ayuni, quien llegó a liderar un convoy de mujeres conductoras con los que dar ejemplo a otras mujeres, o en Wajeha al Huwaider, que llegó a grabarse en vídeo. "Queremos que las autoridades sepan que estamos aquí, que queremos conducir y que mucha gente lo cree así", decía Al Ayuni hace más de tres años. Su voz se apagó para dejar lugar a Najla, quien en su cuenta Twitter resta importancia a su iniciativa.

“Hacéis de mí un líder y un icono y no soy nada de eso, solo una madre con la necesidad de hacer algo y que ha hecho lo que ha hecho sin buscar heroicidades ni hazañas”, escribe. Los blogueros saudíes que le siguen no están de acuerdo, como Abdulrahman Kattoa, que la describe como la Rosa Parks saudí. “Nadie rompe el muro del miedo salvo un valiente, del mismo modo que una mujer americana rompió la opresión racista a bordo de una autobús”. O como Fuad al Farham: “Lo que Najla Hariri ha hecho conduciendo su coche en Jeddah para dar un paseo a sus hijos es un derecho legítimo y quitarle su derecho es injusto”. No piensan lo mismo los clérigos más conservadores, defensores acérrimos de la prohibición, aunque sí hay voces como la de Abdula al Mutlaq, profesor de Jurisprudencia Islámica y juez retirado, quien resalta que nada en la Sharia (ley islámica) permite deducir que las mujeres no pueden conducir, sino que se trata de tradición a combatir. "Las costumbres de nuestra sociedad no pueden gobernar sobre nosotros de forma absoluta".

1 comentario:

  1. Opino que, como siempre, una se animó a romper con la opresión machista, aunque no está escrita, del que los hombres sacan provecho para mantener ss privilegios y que muchas mujeres, cobardemente, sostienen. Que el famoso ´no te metás´ es fruto de la comodidad emocional, y llevan a los más débiles y vulnerables a la condena de vivir como ciudadanos de segunda.Bravo Najla!!

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