Humillada en la Red, humillada en la calle

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El infierno de Amanda Todd reabre el debate sobre los riesgos del acoso a adolescentes



Alejandra Agudo / Yolanda Monge Madrid / Washington 19 OCT 2012 - 00:00 CET

Cánovas cree que, como primera medida de prevención, los padres deberían colocar la cámara del ordenador en una zona común de la casa para intentar evitar que los jóvenes accedan a quitarse la ropa ante desconocidos. “No hay que compartir fotos que no estés dispuesto a que sean vistas el resto de tu vida, por tu pareja, tus padres o tus futuros hijos”, apunta Cánovas. Pero si el menor traspasa esa línea roja puede degenerar, como le ocurrió a Todd, en sextorsión —cuando un adulto amenaza a un menor con la revelación del material sensible para obtener más sexo: fotos, vídeos e incluso en persona—. “No hay que ceder a este chantaje”, dice el decálogo de actuación de www.quenoteladen.es, línea de ayuda para menores creada por el Centro de Seguridad en Internet adscrita al Safer Internet Program de la Comisión Europea.

Amanda Todd no cedió cuando, un año después de que se desnudara frente a su webcam, el desconocido comenzó a acosarla por Facebook. La joven siguió muchas de las recomendaciones que dan las organizaciones contra este tipo de delitos. Sus padres y la policía conocían su situación. ¿Qué falló entonces? La experiencia contrastada por los expertos dice que normalmente un depredador sexual ceja en su empeño cuando el menor no sucumbe pese a las presiones.

Pero la tortura de Todd continuó porque la amenaza se cumplió. Una noche, la policía llamó a la puerta de su casa a las cuatro de la madrugada: las imágenes de la pequeña estaban ya en los ordenadores de sus profesores, amigos y familiares. Sufrió entonces un calvario de bullying dentro y fuera de la Red, por parte de su acosador y de sus compañeros de clase, que continuaba aunque cambiara de colegio. No lo pudo soportar. “Me insultaban y me juzgaban”, dice en el vídeo de casi nueve minutos. “Perdí todos mis amigos y el respeto de la gente”.

El de Todd es en cualquier caso un caso extremo. “No hay que caer en la paranoia”, advierte Cánovas. “Estos fenómenos son minoritarios. Según las estadísticas, la mayoría de jóvenes que utilizan Internet no ha sufrido nunca acoso”, añade. Jorge Flores, responsable de PantallasAmigas, web que promueve el uso responsable de las nuevas tecnologías, y Cánovas coinciden en considerar claves la educación y la relación de confianza entre padres e hijos para evitar o solucionar situaciones de riesgo. Esto ayudará a que, si surgen problemas, el menor y sus progenitores sepan cómo actuar para minimizar los daños, pero también para localizar al acosador.

“Guarda todas las pruebas, capturas de pantallas y denuncia”, es otro de los consejos básicos. “A veces los menores piensan que es imposible identificar al malo, pero lo es”, recalca Cánovas. María Rosa Diez, asesora de los cuerpos de seguridad del Estado en materia de ciberdelincuencia, coincide. “Normalmente se les encuentra”, afirma. El proceso, explica la experta, es complicado y, a veces, largo. “Es como ir tirando de un hilo. Hay que pedir la dirección IP (etiqueta numérica que identifica a un elemento de comunicación) a las empresas proveedoras de los servicios [Facebook, Tuenti, YouTube]. Y esto lo tiene que autorizar un juez cada vez que lo haces”. Estos pasos se tienen que hacer lo más rápido posible. “En el caso de Amanda Todd lamentablemente no llegaron a tiempo”, señala Díez. Según la madre de la joven, Carol Todd, “la policía investigó e investigó y llegó a rastrear a alguien hasta Estados Unidos”. “Pero nunca le encontraron”, explicó al diario Vancouver Sun. “Esa gente es muy buena cubriendo sus rastros”.

La muerte de la joven ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad de los menores en Internet. Su legado: tres años de acoso y depresión contados en un vídeo, que se mantiene en Internet por petición expresa de la madre —“mi hija así lo habría querido”, asegura—, y una presentación que colgó en prezi.com para evitar que su infierno se repita.


Decálogo contra la ‘sextorsión’

La asociación Pantallas Amigas ha elaborado un decálogo contra la sextorsión para guiar a aquellas personas que están siendo sometidas a chantaje por otra que tiene una imagen comprometedora suya. Ningún caso es igual a otro, dice la organización, pero estos consejos buscan ayudar a una mayoría de víctimas, siempre con la ayuda de un adulto, a la espera de que la denuncia arroje resultados.

- Pide ayuda. Solicita el apoyo de una persona adulta de confianza.
- No cedas al chantaje. No accedas a las peticiones del chantajista si con ellas le haces más fuerte.
- No des información adicional. Cualquier dato o información puede ser usado por quien te acosa.
- Guarda las pruebas. Cuando te amenace, te muestre cosas delicadas... captura la pantalla y anota día y hora.
- Retira información delicada. Borra o guarda en otro lugar informaciones o imágenes privadas que puedas tener. Si no lo has hecho, tapa la webcam.
- Elimina malware. Asegúrate de que no tienes software malicioso —troyanos, spyware...— en tu equipo.
- Cambia las claves personales. Puede que esté espiando tus comunicaciones en las redes sociales.
- Comprueba si puede llevar a cabo sus amenazas. Muchas amenazas son faroles, no son ciertas.
- Avisa a quien te acosa de que comete delito grave. Debe saber que la ley le puede perseguir y que tú lo sabes.
- Formula una denuncia. La ley persigue con dureza este tipo de delitos, especialmente si eres menor de edad.

Fuente: El País.

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