El ciberacoso, invisible en Galicia


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Las víctimas, muy jóvenes, ocultan el conflicto y apenas hay denuncias


Psicólogos, asociaciones de padres y formadores de la Guardia Civil y de la Cruz Roja saben que Galicia no se salva de la perniciosa y universal moda del ciberacoso. Pero las víctimas, jóvenes escolares (a veces de solo 12 o 13 años), tienen miedo «o desarrollan un sentimiento de vergüenza» que les impide contar su problema al verse a sí mismos como «los marginales del grupo», en palabras del psicólogo del Chuac Manuel Fernández Blanco, que sostiene que «el problema está más generalizado de lo que se piensa, porque hay muchos casos ocultos».
El ciberacoso o cyberbullying es una extensión a Internet del tradicional acoso escolar, aprovechando el maltratador la capacidad de difusión de las redes sociales o del correo electrónico. Pero entran en juego también otras tecnologías, como el móvil, con el que se graban y falsean vídeos comprometedores. El temor y la vergüenza tapan el problema. Apenas hay denuncias en la policía, y en el informe de la Consellería de Educación sobre causas de los expedientes disciplinarios en colegios gallegos durante el curso pasado, el acoso escolar representa solo el 0,4 % de los casos.
Por suerte «no nos constan casos graves en Galicia», sostiene Santiago Lamelo, responsable del área de nuevas tecnologías en la Federación de Anpas de A Coruña, que cree que los padres son «los primeros responsables» a la hora de evitar situaciones que sí se producen, como «la suplantación de la personalidad en el correo» para poder insultar a terceros.
Cuando el ciberacoso no es todavía un caso grave de maltrato, «normalmente se suele solucionar -explica Jesús López Bergantiños, formador de la Guardia Civil- si la víctima da el paso de contar su problema y el asunto se aborda entre padres, profesores, víctima y acosador». Por eso es clave dar visibilidad al conflicto.
Pero no es sencillo, porque «las víctimas se encierran en sí mismas como ermitaños», ilustra López Bergantiños. Y además, precisa Fernández Blanco, «el joven que hoy no está conectado a la Red no existe».

Fuente: La Voz de Galicia 12/11/2012

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