25N: Se necesitan héroes

Instituto Europeo Campus Stellae
Becas en Másteres en Violencia Doméstica y de Género, Maltrato al Menor, Violencia Filio-parental o Acoso Escolar. Precio final 1200€.
www.campus-stellae.com
live@campus-stellae.com
+0034 981522788

 

"Acojo con beneplácito el coro de voces que piden que se ponga fin a la violencia que afecta a alrededor de una de cada tres mujeres a lo largo de su vida. Aplaudo a los dirigentes que están ayudando a promulgar leyes y a hacerlas cumplir, y a cambiar mentalidades. Rindo homenaje, además, a todos los héroes en el mundo que ayudan a las víctimas a sanar y a convertirse en agentes de cambio". 

Estas son las palabras que este año ha querido dedicar el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, a la conmemoración del Día internacional de la Eliminación de la violencia contra las mujeres que, como todos los años, se celebra el próximo lunes, 25 de noviembre.

No se nos puede olvidar que este es un objetivo global, que necesariamente ha de estar referido a la situación de las mujeres en todo el mundo. Se calcula que el 70% de las mujeres que actualmente forman parte de la población mundial habrán sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Son las víctimas de la trata, de la mutilación genital femenina, de la violencia sexual y de la violencia ejercida por sus parejas u otros miembros de su familia. Muchas de estas mujeres son niñas. En resumen, una pandemia mundial y uno de los atentados más graves contra los Derechos Humanos que se producen actualmente en el mundo.

Un problema mundial que necesita desarrollos legislativos en dos direcciones. La primera, en relación con los derechos de las mujeres, es la eliminación de las discriminaciones legales que aún persisten en muchos lugares del mundo. La segunda se refiere a la sanción y la lucha contra la impunidad con la que aún son tratados estos crímenes en muchas ocasiones.

Ambas direcciones son complementarias, porque de nada servirá la aplicación de las penas más severas, si no existe un reconocimiento pleno de la libertad y la autonomía de las mujeres. Porque cualquier tipo de sumisión o sometimiento impuesto al papel y la posición social de las mujeres en cualquier sociedad, o en el nombre de cualquier creencia o tradición cultural, sólo puede contribuir a incrementar la vulnerabilidad de las mujeres.

La lucha contra la impunidad, además de una legislación que sancione los hechos, necesita recursos destinados a la investigación y agentes del orden con la suficiente formación como para entender que no se trata de sucesos inevitables, porque son ya demasiadas las ocasiones en las que asistimos con asombro a una inacción policial inexplicable si estuviéramos hablando de otro tipo de delitos. Declaraciones como las realizadas por un jefe de policía en relación con las violaciones en India, o el relato de los feminicidios de, por ejemplo, Ciudad Juárez, donde un banquillo vacío está siendo la respuesta institucional, no deben seguir produciéndose.

Pero no hace falta que nos vayamos tan lejos. En España, la cifra de mujeres asesinadas en la última década a manos de sus parejas o exparejas supera las 700 víctimas. Los últimos datos del Ministerio de Justicia nos muestran más de 32.000 mujeres con una situación reconocida de violencia de género en el año 2011. Las denuncias anuales, a pesar del descenso continuado de los últimos años, continúan superando la cota de las 130.000 y sabemos que aún muchas mujeres no denuncian esta situación.

La mayoría de las mujeres que han sido asesinadas en lo que va de año, como en años anteriores, no habían denunciado a su agresor. Otras retiran las denuncias y renuncian a las medidas de protección. Las estimaciones oficiales hablan de una bolsa oculta de violencia de género que puede superar el millón y medio de mujeres.

Ni siquiera las más jóvenes están fuera de riesgo como acabamos de saber gracias a una de las últimas investigaciones promovidas por la Delegación del Gobierno para la violencia de género del Ministerio de Sanidad. Más del 10% de las jóvenes puede haber sido víctima de la violencia de género y una de cada cuatro ha tenido una relación de control abusivo en sus relaciones de noviazgo.

También sucede aquí, que la respuesta institucional y judicial que damos a las mujeres víctimas no siempre es la más adecuada. A pesar de los esfuerzos realizados y de los recursos invertidos, muchas mujeres no encuentran la protección adecuada como recientemente nos han recordado un grupo de mujeres pertenecientes a la Asociación para la defensa de Víctimas de Violencia de Género Ve-laLuz, que han estado un mes en huelga de hambre en A Coruña, para denunciar la indefensión en la que se encuentran tanto ellas como sus hijas e hijos. Los recortes en servicios sociales y políticas de igualdad contribuyen sin duda a empeorar esta situación.

Pero no se equivoquen, este no es un problema de mujeres. Hablamos de mujeres porque son mayoritariamente las víctimas de una violencia que, no obstante, produce severos daños en el desarrollo social. En los países empobrecidos esta violencia es un freno evidente para el desarrollo social y económico. En los países desarrollados una bolsa de gasto social que se ha llegado a cuantificar en Estados Unidos, por ejemplo, en más de 5.800 millones de dólares anuales, entre gasto sanitario y pérdida de productividad.

Tampoco esta denuncia es una acusación global contra los hombres, como muchos intentan aún argumentar. Proteger a las mujeres y castigar a los agresores no es una persecución contra los hombres, es una denuncia contra un comportamiento criminal que debemos erradicar de las relaciones humanas, particularmente de las relaciones afectivas, lo antes posible.

Como dice Ban Ki-moon, se necesitan héroes. Hombres dispuestos a enarbolar la bandera de la igualdad y erradicar cualquier tentación de pedir sometimiento de puertas adentro de sus propios hogares. Hombres con lo que hay que tener para ayudar a las víctimas a sanar y a convertirse ellos mismos en agentes de cambio, como han hecho ya miles de mujeres heroínas en muchas partes del mundo, incluso a riesgo de su propia vida.

El lunes es 25 de noviembre. Muchas mujeres y también hombres de su localidad se concentrarán, se manifestarán y organizarán diferentes actos de homenaje a las víctimas y para reivindicar más y mejores medidas contra la violencia, en nuestro país y en todas partes del mundo. Si no lo ha hecho aún, atrévase a participar en estos actos, verá como se siente menos solo de lo que esperaba.

Fuente: El Mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Queremos saber lo que opinas. Gracias por colaborar.