30 años para reducir a la mitad las tasas de violencia

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Este mapa muestra los cambios en la tasa de homicidios global entre 1995 y 2010. U. Cambridge

  • En 2000, 1,6 millones de personas perdieron la vida por actos violentos, según la OMS.
  • Los expertos hacen un llamamiento a los gobiernos para que diseñen políticas adecuadas.

LAURA TARDÓN Madrid

Se calcula que en el año 2000, 1,6 millones de personas perdieron la vida por actos violentos, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los expertos aseguran que, con las políticas adecuadas, la tasa de violencia podría reducirse a la mitad de aquí a 2040. Así lo remarcan en la primera conferencia mundial que se está celebrando esta semana en Cambridge (Reino Unido) sobre reducción de la violencia.

Tal y como presentan en este evento, desde mediados de 1990, en muchas zonas del planeta, las tasas de violencia han disminuido y, en algunos casos, de forma significativa. Por ejemplo, en el transcurso de 15 años (entre 1995 y 2010), en países como Estonia, Hong Kong, Sudáfrica, Polonia y Rusia, el número de homicidios registrado ha caído en más de un 40%.

Dada la importancia que tienen los datos en este ámbito para poder comprender el problema que entraña la violencia en la salud pública global, un grupo de 150 científicos y criminólogos ha estudiado con detalle la situación de un total de 88 países, entre los que se encuentra España. De estos, 67 mostraron menores tasas de violencia y, por el contrario, 21 sufrieron un aumento. Concretamente, España se encuentra entre los países del primer grupo. Desde 1995 hasta 2010, la tasa de violencia se ha reducido en un 18,5%.

El objetivo de este análisis (impulsado por la Universidad de Cambridge y la OMS) es establecer la primera hoja de ruta para reducir las tasas globales de "violencia interpersonal, un problema que ahora causa más muertes y cuesta más dinero que todas las guerras juntas", expone Manuel Eisner, director del Centro de Cambridge para la Reducción de la Violencia. Es la responsable de la muerte de unos ocho millones de personas desde el año 2000. Alrededor de un 30% de las mujeres ha sufrido violencia doméstica y se cree que uno de cada siete niños en el mundo ha sido víctima de abusos sexuales. En cuanto a la violencia machista, una reciente investigación estima que cuesta unos ocho trillones de dólares al año.

Aunque el "apoyo internacional es cada vez mayor", los expertos reunidos en este congreso hacen un llamamiento a los gobiernos y otros actores implicados para intensificar los esfuerzos dirigidos a la prevención de la violencia y para mitigarla. "Debería formar parte de la agenda de la ONU", subraya el especialista.

"Ejemplos de éxito en la reducción de homicidios en 15 años podemos encontrarlos en todo el mundo, desde Canadá hasta Nueva Zelanda, pasando por Italia y China. Pero si queremos alcanzar resultados a nivel global tenemos que aprender de los países que más han evolucionado en este sentido", afirma Eisner.


Un reto importante.
"La evidencia en algunos países muestra que con una reducción anual del 2,3% se consigue una caída del 50% en 30 años", apunta el experto. Se trata de un objetivo "realista y posible", de no ser porque, echando una mirada al mapa mundial, algunos países, sobre todo en América Latina, la tasa de violencia ha experimentado un incremento.

En el lado opuesto se encuentran muchos países europeos, del Norte de América y Asia, donde las cifras se han reducido en las dos últimas décadas y continúan haciéndolo. Como señala Eisner, lo consiguen "las sociedades que tienen mejores estrategias de control policial, vigilancia y políticas de menor tolerancia con respecto al comportamiento violento".

Como apunta Eisner, "en Londres, el riesgo de ser asesinado se ha reducido en un asombroso 99% desde finales de la Edad Media hasta nuestros días". En los últimos 10 años, asegura, el número de homicidios en Londres se ha reducido a la mitad (de unos 200 en 2003 a menos de 100 en el 2013), convirtiéndola "en una de las ciudades más seguras del mundo".

Otra cosa son los países de ingresos bajos a medios, donde, según la OMS, en el año 2000, la tasa de defunciones por violencia fue más de dos veces superior a la de los países de altos ingresos, aunque las cifras varían de unas regiones a otras, e incluso dentro de los países. El análisis de Eisner también subraya el importante desafío al que se enfrentan los países en desarrollo. Casi la mitad (45%) de los homicidios que se dan en todo el mundo se cometen en 23 países, donde vive el 10% de la población mundial.

Los análisis muestran que las sociedades con las tasas de homicidios más altas se encuentran en América Latina, África y Asia. "Sufren una mezcla de varios elementos como corrupción, mercados ilegales de alta rentabilidad, baja inversión en la salud pública y la educación y una policía ineficaz que ofrece poca confianza a los ciudadanos", argumenta Eisner.

Para los expertos, se requieren importantes cambios globales en la forma en que las sociedades son vigiladas y utilizan las nuevas tecnologías para prevenir la violencia. Actualmente, "sólo el 20% de la población del mundo vive en sociedades que reúnen los elementos para una mejor actuación policial, un dato que debería ascender al 60% en 2044", puntualiza Eisner. "Es indispensable una policía responsable y eficaz que cuente con la confianza del ciudadano", según Lawrence Sherman, director del Instituto de Criminología de Cambridge. Este experto ha puesto de ejemplo una estrategia experimental de GPS para las patrullas de policía en Trinidad que fue capaz de reducir los asesinatos y los tiroteos en un 41%.

Por otro lado, coinciden los especialistas reunidos en la conferencia, la prevención empieza en las primeras etapas de la vida, durante la infancia. Medidas de protección y de entrenamiento de habilidades sociales, que casi no existen en las zonas que más sufren abuso infantil y violencia doméstica.

Esta primera conferencia es la antesala del informe que la OMS va a empezar a desarrollar este mismo año sobre prevención de la violencia global. Mientras tanto, Eisner anima a los gobiernos a diseñar sus propios planes de acción nacional para reducir la violencia y para esto mismo, su equipo va a trabajar en colaboración con la OMS y los investigadores de todos los continentes para determinar una serie de recomendaciones y estrategias políticas.

FUENTE: El Mundo.

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