China prohíbe el uso del velo integral en la capital de la región musulmana de Xinjiang

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  • La medida del Gobierno de Pekín, que estigmatiza a la comunidad musulmana, promete alentar la violencia de los uigures más radicales

MÓNICA G. PRIETO Especial para EL MUNDO Actualizado: 12/12/2014 03:59 horas

Las autoridades locales de Urumqi, capital de la región autónoma china de Xinjiang, prohibieron el miércoles el uso de velo integral (tanto el que cubre todo el rostro como el que tapa todo el cuerpo) en una medida que estigmatiza a la comunidad musulmana y promete alentar la violencia de los uigures más radicales.

La ley, de la que informó el medio local Tianshan.net, entrará en práctica el 1 de enero en la capital de la única provincia de mayoría musulmana china, donde el 45% de la población es uigur (musulmana moderada, de origen turco) frente al 40% perteneciente a la etnia han, mayoritaria en el país. La aprobación de la medida por parte del Comité Permanente de Urumqi debe ser refrendada por las autoridades regionales de Xinjiang, pero tal paso es considerado una formalidad dado que ambas instituciones son vistas como meros notarios de las políticas gubernamentales.

La nueva ley es un paso más en las restricciones implantadas por Pekín contra su comunidad musulmana, en un nuevo y preocupante paso a juicio de los expertos que potenciará la estigmatización de la comunidad. El creciente sentimiento de discriminación de la comunidad uigur por parte de los han, en el poder, ha llevado a algunos de sus miembros a un extremismo traducido en ataques con arma blanca y explosiones en lugares frecuentados por la comunidad han, lo que China califica de "terrorismo islámico".

Según un reciente informe del Departamento Regional de Asuntos Religiosos, el número de mujeres que viste velo se ha disparado en Xinjiang en los últimos años, en especial en las zonas del sur, más conservadoras. Según los observadores, la represión del Gobierno central contra su minoría musulmana y los acontecimientos internacionales llevan a los uigures a confirmar su identidad religiosa, lo que explicaría ese cambio de hábitos. Para Pekín, sin embargo, la proximidad geográfica y el radicalismo de las repúblicas centroasiáticas y de Afganistán y Pakistán es el motivo real del incremento de un extremismo que no duda en tachar de terrorista e incluso en vincularlo con Al Qaeda y con el Estado Islámico de Irak y Siria, pese a no existir pruebas que permitan asemejarlos

"Los burkas no son un traje tradicional musulmán en Xinjiang", justificaba el experto en asuntos étnicos Jiang Zhaoyong citado por el diario hongkonés South Morning China Post. "La prohibición ha sido provocada por preocupaciones sobre la seguridad pública. Mucha gente lo viste no por motivos religiosos, sino para mostrar su resentimiento hacia la sociedad".

La decisión del Gobierno local tiene un potencial peligroso. "La ecuación de que básicamente cualquier tipo de cobertura en el rostro equivale a extremismo religioso es contraproductivo", estima James Leibolg, experto en minorías étnicas chinas de la Universidad australiana de La Trobe. "Algunas mujeres uigures lo visten por razones religiosas pero otras porque es popular, porque está de moda o porque les gusta. Es una forma muy cruda de hacer política".

La medida se inscribe en una larga lista de prohibiciones que ha llevado a las ONG a criticar la política discriminatoria de Pekín hacia sus musulmanes. La comunidad uigur denuncia que, desde 2012, las autoridades de Pekín han lanzado una campaña contra el Islam que se traduce en medidas como la prohibición decretada, el pasado mes de agosto, en la ciudad-prefectura de Karamay, al norte de Xinjiang, que impedía a los hombres con barba larga viajar en los autobuses locales. Unos meses antes, otra prefectura, Turpan, consideraba ilegal usar velo en lugares públicos bajo multa de entre 20 y 60 euros, dependiendo de qué porción del rostro cubriese la prenda. El pasado 28 de noviembre, el Congreso Regional aprobaba otra ley que prohíbe el uso de ropas o logotipos asociados al extremismo religioso, una vaga denominación que incluye cualquier prenda que estimen las autoridades locales, y proscribe practicar la religión en lugares públicos. Según la opinión de Leibold, la prohibición del velo convertirá al pañuelo islámico en "un símbolo más popular de resistencia y de confirmación de identidad étnico-nacional".

Todas estas medidas de represión religiosa están llevando a muchos uigures a refugiarse en su religión, y también está radicalizando a aquéllos que se sirven de la violencia para reclamar el final de la discriminación y un estado propio para los uigures. En los últimos años, los extremistas han cambiado su estrategia: si antes atacaban objetivos oficiales, ahora se centran en los más desprotegidos objetivos civiles chinos. En respuesta, el Gobierno de Pekín lanzó en mayo una campaña antiterrorista que dota a sus fuerzas de Seguridad de una vasta impunidad y que suele traducirse en más ejecuciones que detenciones. De la misma forma, se han incrementado el número de sentencias a muerte contra los extremistas que llegan a ser arrestados.

FUENTE:
El Mundo.

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